domingo, 31 de mayo de 2009




AUTOEPITAFIO

MARIO BENEDETTI

Algunos dicen que morí de pena
de veras no me acuerdo/ sé que había
una nube blanquísima en el cielo
y un ave errante que dejaba huellas
y me parece que eran de alegría.

otros sostienen que morí de gozo
yo tampoco me acuerdo / sé que había
un jilguero encantado con su canto
y un sauce que evaluaba con la lluvia
su cotejo de lágrimas prolijas

sí recuerdo que había conocidos
gente expansiva ufana como pocas
hablaban del mercado de valores
de arte culinaria / de informática
de fútbol/de tabernas/ de amnistías

de pronto llegó un soplo de silencio
todo quedó en un coro de callados
se miraron perplejos porque en medio
de aquella vanagloria de la nada
una nuchacha pronunció mi nombre.

MARIO BENEDETTI

De su libro: INSOMNIOS Y DUERMEVELAS ( 2002)

Cuándo ya noches mías


IDEA VILARIÑO



Cuándo ya noches mías
ignoradas e intactas,
sin roces.

Cuándo aromas sin mezclas
inviolados.

Cuándo yo estrella fría
y no flor en un ramo de colores.

Y cuando ya mi vida,
mi ardua vida,
en soledad
como una lenta gota
queriendo caer siempre
y siempre sostenida
cargándose, llenándose
de sí misma, temblando,
apurando su brillo
y su retorno al río.

Ya sin temblor ni luz
cayendo oscuramente.

TIEMPO DE LOS PÁJAROS *


Llevamos sobre la textura de la piel
las huellas de los soles
que invernaron en silencio
en la nervadura del polen.
Somos destellos que giran
alrededor de un eje vertical
sostenidos por hilos invisibles
de sueños que navegan.
Todos los genes se nos parecen.
Socavamos el fulgor de la vida
inyectándole huecos de intemperie
hasta quedarnos sin lámparas encendidas
y a merced de la imperfección.
Sobreviene la noche y nos abraza
con su lastimada soledad
ahogando el tiempo de los pájaros
que nos invitan a volar.
*

VICTOR HUGO TISSERA

EL CUERPO DE LAS PALABRAS


A veces dejo la rutina
como un paraguas roto
y me voy con mis palabras hasta la calle.

Pasan:
una ciega clarividente
un enfermo sano,
un muerto por la mitad,
un joven viejo
un hombre entero,
un niño sin ángel.
una mujer con hambre . . . .

En los días de la cruz de los vientos
- centro del polvo -
todos sufren en distinta intensidad.

Entonces,
me acostumbro a morir,
las palabras huyen del papel
y les entrego mi cuerpo


MARITA RAGOZZA DE MANDRINI


POEMAS CON NIÑOS


Niño ciego


Se restriega los ojos
simulando quitarse una basurita,
dulces palabras
atraen su atención


La madre
quiere un hilo de luz
en la memoria de su hijo

Ha de enterarse
que a la vida se viene
para ver la luz
y sus alrededores



Hidrocefalia


Memoria perdida
es su existencia,
nació
con agua en la cabeza.

Ha de crecer
con rumor de caída de agua,
que es su imaginación.


Niño quemado


Carne viva
en cuerpo de humano
temblor,

lágrimas
en gritos suplicantes.

Lo bañan
con lo delicado
que deja un beso en la frente.

Por el momento
injertos
anudan esperanzas

En la amplitud del tiempo
y en señal de vida,
cicatrices
han de cubrir su piel.


Tomado de: Poesia Extraviada. Antología poética. Reyes Gilberto Arévalo. Canoa editores, El Salvador. 2007.

CÍRCULO INSENSATO

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI

Paisaje triste
arar entre fuego y luto,
dolores y gritos,
los labradores de la paz
no encuentran surco para sus semillas,
hay campos minados,
refugios,
trincheras ,
sombras . . .
un aire turbio con olor a miedo y a locura
no deja al árbol de la paz
encontrar su sol y su verano,
la tierra madre
se quiebra
con el dolor del hijo herido
y también del hijo hiriente,
encerrados en un círculo insensato
cruel de amapolas
y de palomas arrebatado.

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI
Del libro " Albatros de Paz " - 2008


ACROBACIA SÁLMICA

MARY ACOSTA

Atardece en mí,
ante el desnudo audaz de los espejos.
Desgrano la penumbra hambrienta
vistiendo un traje de epílogo,
sobre la fina piel gastada,
que expulsada en siete gritos
desarma cóncavos domingos de abril.
Detrás del músculo agotado,
la acróbata libélula
confabula el vuelo,
en mitad del geodésico instante,
inventando el hálito de Dios resucitado.

MARY ACOSTA