El tiempo Y ahora…
¿Qué es el ahora?
dos hermanos en lucha,
y con los medidores del tiempo
y la casi inexistente infinitésima
geográfica entelequia,
piden y ruegan a Dios
sin saber de su tiempo.
Ahora,
-¿Ruegan las mariposas en el suyo?-
en ese todo que es casi nada para las galaxias,
en la irremediable colisión
de estrellas a ser encerradas
¡Ah, el agujero negro-imponderable!
hacia el principio del final del espacio
con las alfombras volantes
encontrándose con ellos,
transportando a los ruegos
y a los desahuciados
en relojes de miseria
que cumplen los requisitos de Greenwich,
e invierten las arenas,
y les diciéndole a los gobernantes
-¿Por cuánto la nueva ronda?
y se pierden en las noches de los sueños
que saben de poetas trasnochados
y absurdas guardias vigilantes
mezclándose con las sábanas
enamoradas del sudor
y las dolientes febriles delirantes
de hospitales.
-¡Ahora es tiempo de reír!
Ellos no reirán…
-¡Ahora es el tiempo de la guerra!
Y por tal parten los soldados…
Besan a sus amantes
-¡Ahora es tiempo de leer a Eclesiastés!
-Volveré –les dicen
y no serán los de antes… o no volverán…
En el río de Heráclito, los cadáveres
son besados virtualmente.
¡LAS ESTRELLAS TIENEN OTROS RELOJES!